Beluga
En plena Siberia, lejos del bullicio, se forja en Beluga, Rusia, una vodka de precisión casi ceremonial. En la destilería Mariinsk, fundada en 1900, el trigo de invierno se une a agua artesiana extraída de pozos de alrededor de 300 metros, creando una base naturalmente limpia y de brillo mineral.La rectificación se controla al milímetro y la pureza se afina con una filtración escalonada: primero arena de cuarzo y después carbón enriquecido con plata, que redondea la textura hasta lo aterciopelado. Un rasgo distintivo es el reposo: cerca de 30 días para que el destilado se integre y gane serenidad.
En boca es suave pero con estructura, con calidez de cereal y un final largo, impecable. Ideal para un Martini cristalino o un highball minimalista cuando la elegancia debe hablar en voz baja.
Beluga
En plena Siberia, lejos del bullicio, se forja en Beluga, Rusia, una vodka de precisión casi ceremonial. En la destilería Mariinsk, fundada en 1900, el trigo de invierno se une a agua artesiana extraída de pozos de alrededor de 300 metros, creando una base naturalmente limpia y de brillo mineral.La rectificación se controla al milímetro y la pureza se afina con una filtración escalonada: primero arena de cuarzo y después carbón enriquecido con plata, que redondea la textura hasta lo aterciopelado. Un rasgo distintivo es el reposo: cerca de 30 días para que el destilado se integre y gane serenidad.
En boca es suave pero con estructura, con calidez de cereal y un final largo, impecable. Ideal para un Martini cristalino o un highball minimalista cuando la elegancia debe hablar en voz baja.