América - Brasil

BRASIL

De jugo fresco de caña de azúcar, Brasil crea un destilado con gramática propia: fermenta y luego se destila en alambiques de cobre, donde cortes limpios, control de proceso y gestión de levaduras definen el estilo. La crianza no es un simple espejo del Cognac: además del roble, maderas nativas como amburana, bálsamo o jequitibá marcan identidad y convierten la cachaça en un destilado pensado como terroir. Frescura del jugo, cercanía al cañaveral y control térmico ponen la base, y los grados legales el marco. Sea por lotes o en continuo, mandan la higiene, el control de aromas de fermentación y la elección de madera, que lleva de la “branca” a estilos con crianza.

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De jugo fresco de caña de azúcar, Brasil crea un destilado con gramática propia: fermenta y luego se destila en alambiques de cobre, donde cortes limpios, control de proceso y gestión de levaduras definen el estilo. La crianza no es un simple espejo del Cognac: además del roble, maderas nativas como amburana, bálsamo o jequitibá marcan identidad y convierten la cachaça en un destilado pensado como terroir. Frescura del jugo, cercanía al cañaveral y control térmico ponen la base, y los grados legales el marco. Sea por lotes o en continuo, mandan la higiene, el control de aromas de fermentación y la elección de madera, que lleva de la “branca” a estilos con crianza.