Heidi Schröck

En las calles históricas de Rust, Heidi Schröck mantiene vivo el carácter del Neusiedler See con una energía serena. La bodega de Rust hunde sus raíces a finales del siglo XVIII y, desde 1983, Heidi ha marcado el rumbo; hoy trabaja junto a sus hijos, sumando continuidad y mirada actual.

Su emblema es la recuperación del Ruster Ausbruch: uvas tocadas por botrytis, vendimiadas en varias pasadas con selección minuciosa, y luego un afinado paciente en la vieja bodega para construir profundidad. Al mismo tiempo, elabora vinos secos de parcelas cercanas al Leithaberg, donde suelos calizos, viento y el efecto moderador del lago preservan precisión.

Como motor del Cercle Ruster Ausbruch, la casa apuesta por oficio y disciplina: vendimia manual, rendimientos controlados, largas crianzas y un estilo sin estridencias. Rust aparece como terroir real, entre carrizales, días cálidos y noches frescas.

Heidi Schröck

En las calles históricas de Rust, Heidi Schröck mantiene vivo el carácter del Neusiedler See con una energía serena. La bodega de Rust hunde sus raíces a finales del siglo XVIII y, desde 1983, Heidi ha marcado el rumbo; hoy trabaja junto a sus hijos, sumando continuidad y mirada actual.

Su emblema es la recuperación del Ruster Ausbruch: uvas tocadas por botrytis, vendimiadas en varias pasadas con selección minuciosa, y luego un afinado paciente en la vieja bodega para construir profundidad. Al mismo tiempo, elabora vinos secos de parcelas cercanas al Leithaberg, donde suelos calizos, viento y el efecto moderador del lago preservan precisión.

Como motor del Cercle Ruster Ausbruch, la casa apuesta por oficio y disciplina: vendimia manual, rendimientos controlados, largas crianzas y un estilo sin estridencias. Rust aparece como terroir real, entre carrizales, días cálidos y noches frescas.