Alphart

Traiskirchen, en la Thermenregion, es el recordatorio de que Austria no es solo Grüner Veltliner. En Alphart am Mühlbach el bodeguero trabaja dos joyas autóctonas—Rotgipfler y Zierfandler—como si fueran “viñedos de autor”. Los suelos calcáreos aportan filo, salinidad y esa especia fina que sostiene el trago; además, las laderas ventiladas favorecen un viñedo sano y seco tras la lluvia. Con unas 10 hectáreas, la casa defiende una lectura por pagos (Mandelhöh, Badenerweg…), donde importa la textura y la precisión.

Presiones suaves, vinificaciones limpias, y un estilo actual pese a una tradición familiar que se remonta a 250 años. La historia se completa en el Heuriger: mesa compartida, jause, conversación—la identidad de la región servida sin solemnidad. Chardonnay y Pinot Noir aportan el contrapunto, siempre con esa huella de caliza al final.

Alphart

Traiskirchen, en la Thermenregion, es el recordatorio de que Austria no es solo Grüner Veltliner. En Alphart am Mühlbach el bodeguero trabaja dos joyas autóctonas—Rotgipfler y Zierfandler—como si fueran “viñedos de autor”. Los suelos calcáreos aportan filo, salinidad y esa especia fina que sostiene el trago; además, las laderas ventiladas favorecen un viñedo sano y seco tras la lluvia. Con unas 10 hectáreas, la casa defiende una lectura por pagos (Mandelhöh, Badenerweg…), donde importa la textura y la precisión.

Presiones suaves, vinificaciones limpias, y un estilo actual pese a una tradición familiar que se remonta a 250 años. La historia se completa en el Heuriger: mesa compartida, jause, conversación—la identidad de la región servida sin solemnidad. Chardonnay y Pinot Noir aportan el contrapunto, siempre con esa huella de caliza al final.