Inglenook

En la Rutherford Bench de Napa Valley, donde días cálidos y noches frescas aportan estructura natural, Inglenook en California persigue desde 1879 la idea de un gran “estate”.

Fundada por Gustave Niebaum, la propiedad fue reunificada con paciencia bajo la tutela de la familia Coppola y recuperó oficialmente el nombre Inglenook en 2011. Con Philippe Bascaules al frente de la elaboración, la influencia bordelesa se traduce en proporción y finura, no en potencia gratuita.

La viticultura orgánica certificada desde los años noventa y la obsesión por el viñedo se reflejan en una vinificación por bloques: lotes separados, decisiones parcela a parcela y crianzas largas antes del ensamblaje final. Una bodega moderna diseñada para mantener esa identidad hace que el terruño hable con claridad. El resultado: Cabernet de arquitectura, sello Rutherford y vocación de guarda.

Inglenook

En la Rutherford Bench de Napa Valley, donde días cálidos y noches frescas aportan estructura natural, Inglenook en California persigue desde 1879 la idea de un gran “estate”.

Fundada por Gustave Niebaum, la propiedad fue reunificada con paciencia bajo la tutela de la familia Coppola y recuperó oficialmente el nombre Inglenook en 2011. Con Philippe Bascaules al frente de la elaboración, la influencia bordelesa se traduce en proporción y finura, no en potencia gratuita.

La viticultura orgánica certificada desde los años noventa y la obsesión por el viñedo se reflejan en una vinificación por bloques: lotes separados, decisiones parcela a parcela y crianzas largas antes del ensamblaje final. Una bodega moderna diseñada para mantener esa identidad hace que el terruño hable con claridad. El resultado: Cabernet de arquitectura, sello Rutherford y vocación de guarda.