Planteray

Entre Barbados y Trinidad, Planteray narra el ron como travesía: caña, alambiques y barricas marcados por el mar. En Barbados, la destilación en Stade’s West Indies Rum Distillery (fundada en 1893) combina column stills con una “Pot Still Alley” de equipos históricos, trabajando melaza—y a veces jugo de caña—para obtener destilados limpios, especiados y con brisa salina.

Su sello es el doble envejecimiento: primero maduración tropical en origen (a menudo en ex‑bourbon), después élevage continental en Francia, frecuentemente en barricas de coñac Ferrand. Desde 1999, el blender Alexandre Gabriel usa este contraste de climas para superponer roble tostado, vainilla y taninos sobre fruta tropical y, cuando conviene, un guiño de ésteres.

Trinidad suele aportar una profundidad más oscura y mentolada; Barbados, una elegancia redonda. Juntos brillan en clásicos serios: un Daiquiri gana seda y un Mai Tai obtiene columna vertebral sin perder equilibrio.

Planteray

Entre Barbados y Trinidad, Planteray narra el ron como travesía: caña, alambiques y barricas marcados por el mar. En Barbados, la destilación en Stade’s West Indies Rum Distillery (fundada en 1893) combina column stills con una “Pot Still Alley” de equipos históricos, trabajando melaza—y a veces jugo de caña—para obtener destilados limpios, especiados y con brisa salina.

Su sello es el doble envejecimiento: primero maduración tropical en origen (a menudo en ex‑bourbon), después élevage continental en Francia, frecuentemente en barricas de coñac Ferrand. Desde 1999, el blender Alexandre Gabriel usa este contraste de climas para superponer roble tostado, vainilla y taninos sobre fruta tropical y, cuando conviene, un guiño de ésteres.

Trinidad suele aportar una profundidad más oscura y mentolada; Barbados, una elegancia redonda. Juntos brillan en clásicos serios: un Daiquiri gana seda y un Mai Tai obtiene columna vertebral sin perder equilibrio.