Château Malartic Lagravière

En Pessac‑Léognan, donde las gravas y arenas de las Graves rozan el bosque de pinos, Château Malartic‑Lagravière ha ido afinando su identidad desde el siglo XVIII. Como Grand Cru Classé de Graves, figura entre las pocas fincas clasificadas en 1953 tanto por sus tintos como por sus blancos, una rareza que revela la amplitud de su terroir.

Cabernet Sauvignon y Merlot se apoyan en suelos drenantes, a veces con fondo ferruginoso, mientras Sauvignon Blanc y Sémillon encuentran parcelas más frescas que preservan tensión. Desde la llegada de la familia Bonnie en 1997, viñedo y bodega se han modernizado con un objetivo claro: precisión sin perder paisaje.

Trabajo por lotes, extracciones suaves y crianzas calibradas—barrica cuando conviene, sur lie para ampliar la textura—dibujan un Pessac‑Léognan de trazo nítido, equilibrado y pensado para evolucionar con serenidad.

Château Malartic Lagravière

En Pessac‑Léognan, donde las gravas y arenas de las Graves rozan el bosque de pinos, Château Malartic‑Lagravière ha ido afinando su identidad desde el siglo XVIII. Como Grand Cru Classé de Graves, figura entre las pocas fincas clasificadas en 1953 tanto por sus tintos como por sus blancos, una rareza que revela la amplitud de su terroir.

Cabernet Sauvignon y Merlot se apoyan en suelos drenantes, a veces con fondo ferruginoso, mientras Sauvignon Blanc y Sémillon encuentran parcelas más frescas que preservan tensión. Desde la llegada de la familia Bonnie en 1997, viñedo y bodega se han modernizado con un objetivo claro: precisión sin perder paisaje.

Trabajo por lotes, extracciones suaves y crianzas calibradas—barrica cuando conviene, sur lie para ampliar la textura—dibujan un Pessac‑Léognan de trazo nítido, equilibrado y pensado para evolucionar con serenidad.